16/08/2026
Mientras limpiaba el patio después de la temible tormenta del día anterior, no pude evitar pensar en los gatos que viven en las calles. (Y la mayoría de nuestros gatos vienen de esas calles donde fueron abandonados.)
Hoy tocó retirar muebles de exterior, limpiar barro, ramas y hojas...
mientras nuestros gatos miraban desde las casetas y los rascadores.
La “suerte” de estar en un Refugio (temporal) esperando su hogar definitivo...
Y pensaba en los gatos comunitarios que pasaron miedo y terror, corriendo despavoridos por los truenos y la lluvia que cayó durante todo un día. ¡Y ni hablar de los terremotos!
Para nuestros gatos ya quedó atrás ese mal rato que pasaron (que seguro fue horrible porque estaban solos), pero para los pobres gatos comunitarios debió ser un trauma enorme, corriendo sin saber qué pasaba...
Algunos seguro se han perdido al huir por el pánico, aunque espero que aparezcan en otra zona o que vuelvan sanos y salvos a su colonia.
¡Qué decir! Si para nosotros, que entendemos por qué ocurren los seísmos y las tormentas, fue puro miedo, para nuestros animales, y aún más para los de la calle, fue un drama terrible que espero que puedan superar y que, si queda en su recuerdo, sea en lo más profundo.