10/06/2026
Vive no era el perro perfecto.
Era un perro con leishmania. Un perro al que muchos habrían descartado por miedo a los gastos, a los cuidados o a la posibilidad de perderlo antes de tiempo.
Pero para mí fue uno de los mayores regalos que me ha dado la vida.
Hace unos meses seguía esperando en una protectora a que alguien lo mirara y viera más allá de su enfermedad. Hoy, después de haber compartido conmigo amor, compañía, aprendizajes y momentos inolvidables, me toca despedirlo.
Y aunque su tiempo a mi lado ha sido demasiado corto, jamás cambiaría un solo día vivido con él.
A veces buscamos cachorros perfectos, animales sanos o historias fáciles. Mientras tanto, en las protectoras siguen esperando perros mayores, enfermos o invisibles que llevan años soñando con una familia.
Quizá no puedan darte quince años. Quizá necesiten medicación. Quizá te rompan el corazón antes.
Pero también pueden regalarte algunos de los momentos más profundos, auténticos y transformadores de tu vida.
No midas el valor de una vida por el tiempo que dura, sino por el amor que deja cuando se marcha.
Gracias por todo, Vive.
Ojalá tu historia inspire a alguien a abrir su corazón a ese animal que nadie más quiere.
Porque muchas veces, son precisamente ellos los que más tienen para dar.