10/10/2021
En la escena artística de Nueva York de la década de 1970 apareció un perro protagonista junto a uno de los artistas de fama mundial. Nos referimos al rey del Pop Art: Andy Warhol (1928-1987) que por una extraña razón había sido persuadido por su amante y diseñador Jed Johnson, para que comprara un perro. Andy Warhol vivía con una veintena de gatos, así que pasarse de repente a los perros sólo pudo ser por amor.
Warhol se encariñó de otro perro teckel al que le puso de nombre Archie. Al igual que Dalí con su mascota, Andy Warhol tampoco se separaba de Archie, se encariñó tanto que se negó a viajar a Londres para realizar un trabajo, porque no podía llevar a Archie con él si no lo ponía antes en cuarentena.
Entre 1950 y 1960 Warhol autopublicó un libro titulado: "25 Cats Name Sam and One Blue P***y" (1954), así como una serie de retratos de gatos, con la llegada de Archie, el protagonista de las obras de arte de Warhol cambiaron radicalmente por un cachorro de perro salchicha de pelo corto.
Como declararía el productor Vincent Fremont: "Archie siempre estaba en el regazo de Andy, comiendo trozos de comida que le entregaban [y ] siempre estaba cuidadosamente escondido debajo de la servilleta de Andy". Warhol utilizaría a Archie como su "alter ego" y si alguna vez en una rueda de prensa el artista no quería responder, desviaba la pregunta al perro salchicha.