26/05/2026
¿Sabías que algunos perros pueden reaccionar de forma completamente distinta a una anestesia solo por su genética?
No todos los animales metabolizan los medicamentos de la misma manera y, en determinadas razas, existen mutaciones o características genéticas que obligan al veterinario a adaptar cuidadosamente los protocolos anestésicos y farmacológicos.
Por ejemplo, razas de tipo pastor como el Border Collie, el Collie o el Pastor Australiano pueden presentar la conocida mutación MDR1 (ABCB1-1Δ). Esta alteración genética afecta a la proteína encargada de “filtrar” determinadas sustancias a nivel cerebral, aumentando la sensibilidad a algunos medicamentos como ivermectina, acepromazina o determinados sedantes.
En otras razas, como los galgos y lebreles, existen diferencias en el metabolismo hepático de algunos fármacos relacionadas con enzimas como CYP2B11. Esto puede provocar recuperaciones anestésicas más lentas o respuestas diferentes frente a medicamentos como propofol o ketamina.
Además, los Greyhound presentan una predisposición conocida a sufrir hemorragias postoperatorias tardías asociadas a alteraciones de la fibrinólisis, un aspecto especialmente importante en cirugías mayores.
Todo esto demuestra que la raza no es únicamente una característica física o de comportamiento. También aporta información clínica relevante que puede influir directamente en la seguridad anestésica y en la elección de tratamientos.
La medicina veterinaria actual avanza cada vez más hacia protocolos individualizados, donde genética, farmacología y conocimiento clínico trabajan juntos para mejorar la seguridad y el bienestar animal.
Porque detrás de una anestesia segura no solo hay tecnología o monitorización. También hay conocimiento, experiencia y protocolos adaptados a cada animal.