24/02/2023
Ayer vi esta foto en Facebook. Es una mujer que acaba de salvar a este pobre perro, abandonado en mitad del campo (seguramente por algún cazador al que ya no le era útil) para que muriera de hambre y así matarlo sin mancharse las manos. Es una foto muy triste pero, a la vez, preciosa. Muestra lo que sentimos todas las personas que hemos salvado alguna vez la vida de algún animal. Primero, al ver su cara de pánico, su desesperación por comer, su desconfianza, sientes vergüenza de ser humano y muchísima muchísima tristeza al pensar lo que habrá tenido que pasar en esa soledad tan absoluta. Después, piensas que, justo a partir de ese momento en que lo coges en brazos, lo acaricias y le das besos por todas partes para tranquilizarlo, su vida ya no volverá a ser así de miserable. Entonces es cuando viene la alegría.
Me encanta esta foto y me gustaría que la gente que no entiende todo esto (gastar tiempo y dinero en salvar vidas de animales) pudiera sentir, aunque fuera sólo una vez en su vida, la mitad de lo que ha sentido la mujer de la foto.
Mireya Sánchez.