
06/08/2025
Del muro de una amiga…
Sabés cuál es la parte más difícil de tener un perro?
No es lo que muchos creen, eh.
No es tener que salir a pasear cuando hace frío, cuando llueve o cuando te cagás de sueño.
Tampoco es andar levantando pelos del sillón, ni barrer dos veces por día para que igual parezca que no limpiaste nunca.
No es gastar plata en comida, en vacunas, en el veterinario, ni andar viendo quién te lo cuida si te querés tomar vacaciones.
Todo eso, con el tiempo, se vuelve rutina.
Y después, se vuelve amor.
Porque uno aprende a vivir con eso. Y hasta a disfrutarlo.
Pero la parte más difícil...
La parte que de verdad te pega…
Es cuando lo empezás a ver más lento.
Cuando esa energía que tenía de cachorro se va apagando de a poquito, como la luz de la tarde que entra por la ventana y no te das cuenta que ya casi es de noche.
Cuando tira la pelota y no corre como antes. O te mira como diciendo “lo intenté”.
Cuando te das cuenta que esos pelitos blancos ya no son una gracia, son el tiempo que está pasando.
Y ahí entendés.
Que vos lo tuviste parte de tu vida…
Pero él, él te dio toda la suya.
Y entonces sí, el corazón se te parte un poco.
Porque sabés que ese amor que te dio no tiene medida, y que cuando no esté, el silencio va a ser ensordecedor.
Pero si volvés el tiempo atrás, lo elegís mil veces.
Porque nadie ama como un perro.
Porque nadie está tan contento de verte, tan dispuesto a acompañarte, tan feliz con tan poco.
💔 Tener un perro es saber que un día vas a llorar fuerte.
Pero también es vivir con el corazón lleno todos los días.
Porque el que fue amado por un perro, sabe que ese amor no se olvida nunca.