09/03/2026
En los gatos, el gen relacionado con el color naranja está en el cromosoma X. Por eso el color del pelaje naranja sí está ligado al s**o con mucha más frecuencia que otros colores. Los machos, al tener un solo cromosoma X, necesitan una sola copia de esa variante para ser completamente naranjas o completamente negros. Las hembras, al tener dos cromosomas X, pueden combinar ambas versiones y por eso es más común que presenten patrones carey (tortie) o calicó.
La imagen refleja bien la idea general: cuando una gata tiene una versión “naranja” en un X y una “negra” en el otro, el apagado aleatorio de uno de los cromosomas X en distintas células produce parches de color. Ese proceso se llama inactivación del X, y es la base genética de los patrones carey y calicó. El blanco del calicó, además, proviene de otro gen distinto.
También es cierto que los gatos calicó y carey son casi siempre hembras. Los machos con esos patrones existen, pero son raros y a menudo se deben a anomalías cromosómicas, como XXY. En manuales veterinarios se señala además que muchos de esos machos son infértiles.
Un dato interesante y más reciente es que en 2025 dos equipos de investigación vincularon el color naranja de los gatos a una alteración en una región ligada al gen ARHGAP36, ubicada en el cromosoma X. Ese hallazgo ayudó a explicar con más precisión por qué tantos gatos naranjas son machos.