08/10/2022
EL cuidado de los catéteres IV
Los catéteres IV son esenciales en el cuidado de los pacientes en estado crítico para administrar las medicaciones intravenosas y la fuidoterapia. Los catéteres venosos centrales se pueden usar para monitorear la presión venosa central y los arteriales para medir la presión venosa sanguínea arterial y los gases sanguíneos. Cuando es necesario tomar muestras de sangre frecuentes, los catéteres son de suma importancia en un paciente hospitalizado. Al obtenerse muestras de sangre de un catéter venoso o arterial, éste se tiene que irrigar previamente y utilizando una jeringa con 0,5 a 1 ml de solución salina heparinizada para evitar la coagulación, se extrae una premuestra adecuada (2 a 6 ml aprox) para evitar la dilución de la muestra definitiva con los restos de la solución utilizada para irrigar el catéter. El acceso intravenoso se realiza mediante una punción en una vena periférica como la cefálica o la safena, o una vena central, como la yugular o la femoral media. En pacientes muy pequeños o neonatos, se puede insertar una aguja en la cavidad medular de algún hueso como el fémur, para la administración de fluidos y medicaciones.
El tamaño del catéter dependerá del tamaño del paciente y de la frecuencia de infusión del fluido.
es importante recordar que la fluidoterapia y las medicaciones no deberán administrarse por una línea arterial central, debido al riesgo potencial de desangrado rápido si el catéter se desconecta.
Si se requiere administrar un fluido rápidamente para la hipoperfusión sistémica o productos sanguíneos, se debe escoger el catéter de mayor diámetro posible. En perros de mas de 20 kgs que requieren una expansión rápida del volumen intravascular es mejor colocar un catéter intravenoso, ya que estos aseguran que los fluidos se administran a una frecuencia correcta.
Al colocar cualquier catéter, es necesario retirar todo el pelo de la zona y limpiarla con una técnica aséptica adecuada. Puede vendarse el sitio donde se colocó el catéter para mantener la zona limpia y seca.
Para mantener el catéter despejado, se irriga con una solución salina heparinizada, suele bastar una unidad de heparina por ml de NaCl al 0.9% cada 6 horas. Se Examina la zona frecuentemente para observar si aparece tumefacción, enrojecimiento o dolor sugerente de flebitis o si la venda se humedece, se cambia inmediatamente. Si existiera fiebre en el animal o inflamación local, el catéter debe retirarse. Se ha recomendado la retirada y reposición de los catéteres intravenosos cada 72 hrs. Sin embargo, se ha estudiado la posible viabilidad de catéteres que han permanecido mas del tiempo usualmente recomendado, permaneciendo viables, siempre que se mantengan funcionales, estén libres de infección y no estén asociados con tromboflebitis. Los catéteres periféricos suelen requerir un cambio más frecuente que los venosos centrales.