Normalmente los perros domésticos son sometidos a largas jornadas de claustro dentro de una vivienda, que en su gran mayoría son apartamentos de un promedio de 60 metros cuadrados, donde la rutina, la falta de tiempo, los múltiples compromisos nuestros nos alejan de nuestros familiares adoptados a nuestra convicción y decisión. Los animales, como nosotros los seres humanos, necesitamos socializarn
os con nuestros semejantes, aprender de los otros, sentir alegría, compañía, amor, celos, egoísmo, jugar, compartir. Es por eso que el perro necesita de altas jornadas de ejercicio que incluye compartir con otros animales y largas caminadas en la naturaleza. Si vemos la razón de la compañía de una mascota en el hogar desde una perspectiva más espiritual, estos seres son unos grandes canalizadores de energía; ellos absorben nuestros rasgos negativos y necesitan eliminarlos de alguna manera. Muchas veces su comportamiento en las casas es de daños, inquietos, ansiosos; es porque no han liberado esas energías que nosotros les trasmitimos y necesitan desalojarlas lo antes posible, porque si no el perro tiende a enfermarse. Pasear el perro es esencial en el cuidado y mejoramiento de la salud física y espiritual de tu mascota.