17/03/2021
Tricografía
La tricografía es el estudio microscópico de los pelos. Usualmente, la tricografía se usa en tres tipos de pacientes: en gatos para saber si la alopecia es autoproducida, en perros con alopecia simétrica no autoproducida y, en mucha menor medida, para el diagnóstico de dermatofitosis.
En gatos: Ante la duda de si la alopecia, usualmente de un gato, está producida por un acicalamiento excesivo o rascado, se arrancan pelos, observándose con el primer objetivo si las puntas están rotas. En caso de estar rotas, usualmente se debe a una alopecia autoproducida, aunque otros procesos pueden cursar con pelos rotos (displasia folicular canina, dermatofitosis).
En perros con alopecia simétrica no autoproducida, la tricografía ayuda a diferenciar los casos de displasia folicular de aquéllos con alopecia por exceso de pelos en telógeno (alopecia endocrina o efluvio).
o Con unas pinzas de hemostasia protegidas con tubos de goma (para no dañar los pelos) se traccionan todos los pelos de una pequeña área; no vale arrancarlos con los dedos, ya que este método arranca mejor los pelos en telógeno que los que están en anágeno.
o Se depositan entre un cubreobjetos y un portaobjetos con una gota de aceite mineral o vaselina.
o Se miran unos 25 pelos con el primer objetivo, diferenciando los bulbos en anágeno (fase de crecimiento) y en telógeno (fase de inactividad), y observando si hay deformaciones en los tallos pilosos o macromelanosomas.
Los pelos en anágeno presentan una raíz con aspecto húmedo, redondeada y frecuentemente curvada y pigmentada.
Los pelos en telógeno muestran una raíz en forma de palo, con aspecto seco; nunca pigmentada.
Interpretación. La presencia de pelos rotos, deformados y con macromelanosomas (grumos de melanina) es muy sugerente de displasia folicular relacionada con el color.
La relación de pelos en anágeno y telógeno es difícil de valorar ya que un perro sano llega a tener con frecuencia entre un 75-95% de pelos en telógeno, además no es sencilla la diferenciación de los pelos arrancados (es mucho más útil la información anatomopatológica).
En cualquier caso, es una información a tener en cuenta, ya que un elevado número de pelos en anágeno disminuye la probabilidad de procesos de naturaleza endocrina y descarta un efluvio telógeno.
En pacientes con sospecha de dermatofitosis, se arrancan unos pelos de la periferia de la lesión y se realiza un raspado de la misma. El material obtenido de deposita entre un cubreobjetos y un portaobjetos con una gota de vaselina; se puede preparar una mezcla de potasa con tinta china (tinta negra Parker) al 20% para mejorar la visión de las esporas; o se puede añadir una gota de azul de metileno para facilitar la detección de los pelos infectados.
o Se mira a bajos aumentos con el condensador del microscopio cerrado; tras localizar pelos supuestamente afectados, se comprueba a mayores aumentos.
o Interpretación. La presencia de esporas es diagnóstica. Su ausencia no descarta una dermatofitosis.
Autor: MV Juan Rejas López