18/03/2026
**PRONUNCIAMIENTO CIUDADANO SOBRE LA NECESIDAD DE FORTALECER LAS ACCIONES DE BIENESTAR ANIMAL Y TENENCIA RESPONSABLE**
A partir de una situación observada recientemente, donde una perra en estado de celo se encuentra deambulando sin control en espacio público, rodeada por varios caninos, algunos en condición de heridas, se evidencia nuevamente la necesidad de fortalecer las acciones preventivas en materia de bienestar animal en el territorio.
Más allá del caso puntual, este tipo de situaciones reflejan vacíos en la implementación efectiva de las estrategias de:
control poblacional,
educación en tenencia responsable,
atención oportuna a reportes ciudadanos,
y articulación institucional.
Es importante recordar que la normatividad colombiana ya establece responsabilidades claras:
La Ley 1801 de 2016 determina las obligaciones de los tenedores frente al cuidado y control de sus animales.
La Ley 1774 de 2016 establece el deber de protección animal al reconocerlos como seres sintientes.
La Ley 2054 de 2020 refuerza la necesidad de programas estructurados de esterilización como medida preventiva de bienestar animal y salud pública.
Cuando estas herramientas no se aplican de forma preventiva, los efectos terminan siendo visibles en vía pública: sobrepoblación, abandono, riesgos sanitarios, accidentes, agresividad por competencia reproductiva y sufrimiento animal evitable.
Por ello, respetuosamente se considera necesario fortalecer:
• La ejecución periódica y descentralizada de jornadas de esterilización
• Estrategias educativas dirigidas a barrios, veredas, instituciones educativas y JAC
• Protocolos claros de atención a reportes ciudadanos
• Canales efectivos de respuesta institucional
• Activación operativa del Comité de Bienestar Animal como espacio de seguimiento
• Acciones preventivas antes de que los problemas escalen a emergencias
Igualmente, se hace un llamado a revisar la efectividad de los canales de atención existentes, ya que en situaciones urgentes la falta de respuesta genera sensación de desarticulación institucional y limita la capacidad preventiva que promueve la misma legislación.
Este mensaje no busca responsabilizar personas, sino visibilizar la importancia de pasar de la reacción a la prevención, utilizando las herramientas legales y administrativas que ya existen.
El bienestar animal no debe entenderse solo como protección de fauna, sino como parte de la gestión territorial, la salud pública, la cultura ciudadana y la planificación responsable.
Como ciudadanos interesados en estos procesos, reiteramos la importancia de que estos casos sirvan como insumo para fortalecer las acciones institucionales y comunitarias en esta materia.
**La prevención, la educación y la acción coordinada siempre serán la mejor política de bienestar animal.**