30/03/2026
Hay romances que el tiempo no logra desgastar, y el de AC/DC con Argentina es, sin duda, el más ruidoso de la historia. Tras una espera de 17 años que pareció eterna, la banda más eléctrica del planeta regresó al Estadio River Plate para demostrar que, a más de medio siglo de su fundación, su motor sigue rugiendo con una fuerza sobrenatural. Lo que se vivió anoche no fue solo un concierto; fue una reafirmación de fe para miles de fieles que iluminaron el Monumental con sus icónicos cuernos rojos.
La ceremonia estalló a las 21:00 con una animación en pantallas que escoltó a Angus Young, Brian Johnson y compañía hasta el escenario. Desde los primeros acordes de "If You Want Blood (You’ve Got It)", quedó claro que el voltaje sería máximo. Con un Brian Johnson cercano que saludó en español y un Angus Young que parece haber pactado con el diablo para mantener intacto su "duck walk", la banda recorrió un setlist de 20 himnos que son parte del ADN del rock global.
El despliegue fue un festín para los sentidos: la campana gigante descendiendo para "Hells Bells", los cañones listos para el asalto final y una pared de amplificadores que hizo temblar el hormigón de Núñez. Clásicos imbatibles como "Back in Black" y "Thunderstruck" desataron un pogo monumental, mientras que temas de su reciente Power Up demostraron que la pluma de los Young sigue afilada. Mención especial para la solidez de la nueva base rítmica con Matt Laug y Chris Chaney, quienes junto al recuperado Stevie Young, sostuvieron el muro de sonido sobre el cual Angus desató sus solos incendiarios.
Con más de 200 millones de discos vendidos y un legado que parece inmune al paso de las décadas, AC/DC cerró la noche con el estruendo de "T.N.T" y el saludo de artillería de "For Those About to Rock (We Salute You)". Bajo un cielo iluminado por fuegos artificiales, el estadio quedó suspendido en una euforia colectiva que solo el rock más puro puede generar. La gira apenas comienza, pero esta primera noche ya es leyenda.