01/12/2025
Este año en Huellas ha sido una ruleta de emociones, y varias de ellas han sido despedidas. Hoy se fue uno de esos enanos que nos enseñó que la felicidad es una decisión, incluso cuando el cuerpo dice otra cosa.
Hace un año pensábamos despedirlo después de 15 días hospitalizado, sin evolución. Lo llevamos a casa para nuestro ritual de adiós, porque ya no podía estar sin oxígeno. Pero apenas cruzó la puerta de la vet, fue como si dijera: “La vida es un ratito… y yo no me quiero ir aún”. Llegó, pidió comida después de ocho días, sacó una pelota, y la doctora nos dijo: “No puedo dormir un perro así”.
Y desde ese día decidió vivir. Tenía 15 años pero corría como si tuviera 9 meses. Contagiaba alegría, descansaba de sus achaques y volvía a jugar. Era una farmacia andante, sí, pero era feliz. Un año después seguía fuerte, disfrutando, llegando todos los días a Huellas como si fuera un empleado más pero turno largo 7 a.m. a 6 p.m., feliz de la vida. Los domingos descansaba. :)
Hoy recibió su llamado. La semana pasada todavía corría como loco. En la madrugada su respiración falló, lo llevamos a la vet, pero no pudimos estabilizarlo. Hoy mi enano nos cuida desde otro lugar.
Gracias familia Huellas por mimarlo, malcriarlo y estar siempre pendientes. Y gracias a la doc Marcela de , Alejandra e Ingrid de por tanto amor.
Dale nos deja una lección, aunque la vida sea dura, hay que levantarse y disfrutarla. Aunque los días cuesten, siempre hay un lado bueno… porque no sabemos cuándo nuestro ratito se acaba.