15/04/2026
Van a caer, uno tras otro, hasta que el río Magdalena deje de rugir con sus pasos pesados. Ya no habrá respiro, ya no habrá agua que los sostenga. El Gobierno colombiano dio luz verde: los hipopótamos de Escobar serán aniquilados. No habrá rescate, no habrá traslado a tierras lejanas, aunque zoológicos y santuarios del mundo ofrecieron abrir sus puertas sin pedir un peso. La respuesta fue un NO rotundo. Prefieren la aguja, la inyección letal, el silencio definitivo.
Estos gigantes, que llegaron por capricho humano, se multiplicaron en tierras que no eran suyas. Hoy, por ese error humano, pagarán con la vida. Algunos tienen crías pequeñas, apenas aprendiendo a respirar el mundo, y aun así el destino ya está escrito: el más allá.
Un Gobierno siendo gobierno: práctico, frío, calculador. Los mismos de siempre, los que se oponían al rescate, ahora verán cómo se apaga la mirada de ochenta hipopótamos en fila. Así resolvemos los problemas: con muerte. Así funciona la humanidad: quien no puede defenderse paga con su vida.