14/03/2021
¿Cómo detecto una otitis?
La otitis externa (OE) es una enfermedad común y reconocida en la práctica clínica diaria por los veterinarios. Se estima que aproximadamente 1020 % de los caninos que concurren a la consulta presentan algún grado de otitis externa. El 50 % de los casos son crónicos y la membrana timpánica puede encontrarse lesionada, posibilitando la extensión de la infección hacia el oído medio. El oído externo se encuentra compuesto por el pabellón auricular y el meato acústico externo. Es la porción visible y externa del oído responsable de captar y transportar las ondas sonoras, para dirigirlas luego hacia la membrana timpánica, es decir, hacia el oído medio.
El pabellón auricular u oreja se compone de un cartílago auricular recubierto de piel, mientras que el conducto o meato auditivo externo (CAE) es el canal entre el pabellón y la membrana timpánica, cuya estructura histológica es similar a la de la piel, con un epitelio estratificado queratinizado con sus correspondientes anexos dérmicos, folículos pilosos y glándulas sebáceas y ceruminosas asociadas. Se define a la OE como la inflamación cutánea del CAE y, por extensión, de las diferentes zonas del pabellón auricular, ya que frecuentemente el proceso se extiende a la cara cóncava, interna de las orejas. Desde el punto de vista clínico las OEs pueden ser uni o bilaterales, agudas o crónicas, leves o graves, recurrentes o no. De acuerdo con el tipo de exudado se clasifican en eritematoceruminosas o supurativas. También se puede establecer en dicha clasificación el subgrupo de parasitarias y no parasitarias, encontrándose entre estas últimas las producidas por levaduras y por bacterias.
La OE crónica o recurrente se define como aquella que perdura más de un mes, y el término recurrente puede establecerse como la presencia de más de un episodio de otitis en el transcurso de un año. Es un problema difícil y frustrante para resolver por parte del veterinario clínico generalista; es por ello que, a menudo, se requiere la derivación del caso a un especialista dermatólogo debido a la complejidad de su evolución. El conocimiento de la enfermedad del oído, sobre todo la crónica o recurrente, requiere la detección precisa de la/s causa/s primaria/s y secundaria/s, así como de los factores predisponentes y perpetuante.