10/12/2018
Los Beagles tienen un buen carácter y, criados para ser animales de grupo, se llevarán bien con la mayoría de perros. Les encantan los niños, pero necesitan estar en contacto con los gatos desde cachorros para poder entablar buenas relaciones con los felinos. El Beagle es un gran perro guardián, que ladrará ante cualquier cosa inusual. Aunque una vez el ladrón haya entrado, el Beagle seguramente preferirá jugar con él.
En general, se trata de una raza robusta y sana. Sin embargo, al igual que muchas otras razas, puede sufrir displasia de cadera (una enfermedad que puede provocar problemas de movilidad). Por tanto, es importante un examen de la cadera de los perros antes de dedicarlos a la crianza. La epilepsia y un tipo de meningitis (síndrome doloroso del Beagle) son enfermedades que se dan con más frecuencia en esta raza.
El Beagle necesita mucho ejercicio: alrededor de dos horas diarias o más. Debido a su fuerte instinto de cazador, no puede dejarse suelto hasta que esté muy bien adiestrado para regresar cuando se le llame. Un modo de mantener a su perro en forma es permitiéndole utilizar sus talentos naturales para la caza. Las pruebas de campo caninas son populares entre los propietarios de Beagles.
Los perros pequeños cuentan con un metabolismo rápido, lo que significa que queman energía a un ritmo muy alto. Esto supone que, con un estómago tan pequeño, deben comer poco pero a menudo. Los alimentos para razas pequeñas están específicamente ideados con proporciones adecuadas de nutrientes clave y unos granos de pienso de menor tamaño que se adapten a bocas más pequeñas. Esto, además, estimulan la masticación y mejora la digestión.
Esta raza es fácil de cuidar, ya que solo requiere un cepillado semanal para eliminar el pelo mu**to y suelto. Un pequeño problema es que a los Beagle les encanta restregarse sobre lugares que huelen mal. Por suerte, resulta muy fácil bañarlos. Deben examinarse los oídos con regularidad para asegurarse de que estén limpios y no haya infección.