18/11/2025
Un perrito llamado Tobi fue llevado a una peluquería canina por su dueño para un simple servicio de baño y corte.
El dueño pagó por adelantado y se marchó con la promesa de volver “en unos minutos”, una promesa que nunca se cumplió.
Cuando el servicio terminó, Tobi estaba limpio y con su corte recién hecho. Los trabajadores lo colocaron cerca de la entrada del local para que esperara tranquilamente a su dueño.
Pasaron los minutos… y luego las horas.
Nadie llegó.
Los empleados intentaron llamar al número que había dejado, pero descubrieron que pertenecía a otra persona. Todo indicaba que nadie iba a regresar por él.
Al ver que estaba solo, el personal de la peluquería decidió cuidarlo. Publicaron su historia para encontrarle una familia que realmente lo quisiera.
Gracias a todas las personas que compartieron, una familia de la zona apareció y se enamoró de él.
Hoy Tobi ya no espera en ninguna puerta.
Ahora tiene un hogar, cariño y personas que sí quieren estar a su lado.