11/08/2022
PERRO DE PELEA CORDOBES
REVISTA DIANA AÑO 1947
Las peleas de perros de presa, tanto como las riñas de gallo, han constituido en Córdoba una tradición, cuyo origen ha de buscarse sin duda en la época de la colonia. Y este espectáculo fuerte, por no decir salvaje, ensambla sus raíces en el más puro origen ibero. Sin embargo donde adquirieron importancia como deporte, estas clases de espectáculo, fue en Inglaterra, desde el siglo Xlll en adelante, donde al decir de Rowland Johon en su obra "Our friend the Bulldog", se efectuaban combates a muerte, no solo entre perros, si no también entre toros, los famosos y "Bullbaiting", y hasta se llegó a ver bajar a la arena a hombres aguerridos que peleaban contra uno o más perros. El famoso cuadro de Goya titulado "Echen perros a los toros", que existe en el Museo del Prado de Madrid, prueba que en españa, hace un siglos que se practicó ese deporte viril y rudo.
En nuestra cuidad de Córdoba, aunque no se llegó a constituir entidades semioficializadas, como los conocidos "reñideros", donde a pesar de las leyes prohibitivas concurrían presidentes, gobernadores, Ministros y altos magistrados, había sin embargo un grupo selecto de cultores de la lucha de perros, algunos de cuyos nombres me vienen a la memoria, entre otros Oscar Martinez, Don pepe peña, el Varón funes, el Dr. José Ignacio Bass, el Dr. Enrique Martinez, el Dr. Enrique Otero caballero, Dr. Narciso Nores, Don Rogelio Martinez, etc. Usaban para el combate un perro obtenido por el cruzamiento del Bull-terrier, eligiendo aquellos que salían blancos puros y sin prognatismo, es decir, en los que predominaba el Bull-terrier. Estos animales, unlan a la fiereza y el valor del Bull-Dog, la agilidad y musculatura del Bull-terrier, así como un mayor olfato que el Bull-Dog, con la ventaja de que no se asfixiaban al hacer presa por tener una mandibula más larga y bien coincidentes las arcadas dentarias, dando por el cruzamiento ejemplares de mayor talla y peso que los de las razas originarias, llegando a pesar los ejemplares adultos, más de 30 kilos.
A veces cruzaban nuevamente con el Bull-terrier y otras lo hicieron con el Boxer o con el Dogo de Burdeos, según el criterio de cada aficionado. Se llegó a obtener un perro bastante standarizado, de color blanco, ojos y nariz negros, cráneo pesado, con un hocico del largo de la cabeza, ojos hundidos y encapotados, labios tirantes; es decir una cabeza tipo aleonada, tórax amplio y profundo, cuerpo corto y de una musculatura escultural, por esmero en la recría y entrenamiento, cola gruesa y larga que afeaba algo a la armonía del conjunto, pero por su origen y selección de excepcionales cualidades para la lucha.
Entre los ejemplares que más nombraría adquirieron por su extraordinario valor y agilidad para el combate, recuerdo entre otros a Chino, Johnson y Ton, de Oscar Martinez, verdaderos gladiadores caninos que terminaron su campaña sin haber perdido una sola pelea; el Roy de los Deheza, el Caradura de Don rogelio Martinez, el italiano de Don pepe peña, el Taitu de los villafañe, el Centauro del Mayor Baldasarre, de cuyo valor legendario dieron pruebas fehacientes, en numerosos combates que presenciamos emocionados cuando niños, y cuyo recuerdo y fascinación la pátina del tiempo no ha podido borrar de nuestra memoria. El ejercicio violento y a la vez violento a que se sometían esos ejemplares les daba un estado atlético excepcional y un estado físico casi perfecto para el combate.
Partiendo de esa base, me propuse, hace unos 25 años, fijar una raza que consevando estas condiciones de valor, tenacidad y aclimatación, fueran de utilidad general para presa, guardia y destrucción de animales salvajes, es decir un fiel compañero de nuestro hogar en la cuidad y en la campaña, así como en nuestras aficiones a la caza mayor.
Para obtener una mayor talla, sin perder el valor y darle al mismo tiempo un instinto campero, hube de hacer una serie de cruzamientos valiendome de padrillos y madres elegidos entren los de sangre pura, Bull Dog, Gran Danes, Mastin de los pirineos, Bull terrier y Boxer,
Conservando siempre como base y guia los viejos perros de combate cordobeses, a los que tantas veces vi realizar proezas de coraje en la lucha, en las que eran excelentes por el atavismo de tantas generaciones de peleadores.
Seleccionando de generación en generación y haciendo varias familias de los ejemplares que, a mi juicio, reunían las condiciones somáticas y psiquicas que buscaba fijar; y eliminando toda unidad que no respondiera satisfactoriamente en una pelea de fondo, hemos llegado a fijar definitivamente, en virtud de leyes biogeneticas, una nueva Raza que llamamos DOGO ARGENTINO, en homenaje a nuestra patria y que defino como: EL MAS PERRO DE TODOS LOS DE PRESA Y EL DE MAS PRESA ENTRE TODOS LOS PERROS DE TODAS LAS RAZAS.
Dr: Antonio Nores Martinez.