07/05/2026
La rabia bovina es una enfermedad viral de alta letalidad que afecta el sistema nervioso central y representa un riesgo tanto para la salud animal como para la salud pública. En bovinos, la transmisión ocurre principalmente por la mordedura de murciélagos hematófagos infectados, aunque también puede darse por otros mamíferos portadores del virus.
Reconocer los signos clínicos de sospecha, actuar con rapidez y fortalecer las medidas de prevención es fundamental para reducir pérdidas y evitar la diseminación de la enfermedad. Ante cambios de conducta, incoordinación, salivación excesiva, parálisis progresiva o muerte repentina con sospecha nerviosa, se debe aislar al animal, evitar su manipulación sin protección y notificar inmediatamente al SENASAG.
La rabia bovina no tiene tratamiento: la prevención mediante vacunación, vigilancia y control sanitario sigue siendo la herramienta más eficaz para proteger al rodeo.
La rabia bovina no se trata: se previene, se vigila y se notifica.