05/10/2015
COSTÓ CONSEGUIRLOS, PARA YA LOS TENEMOS EN EL ACUARIO "EL ARCA" PARA VOS!!!
Nosotros también consideramos que es la MASCOTA IDEAL para una linda pecera tropical. Un pez con el que vas a tener un fraternal vínculo.. te verá llegar y no parará de moverse de un lado a otro, dejará que lo acaricies cuando ya te haya conocido lo suficiente. Podrás alimentarlo en la boca.. y miles de cosas más que no podés dejar de experimentar!!!
SUPER RECOMENDABLES Y NADA DIFICIL DE CREAR SU ESPACIO.
Acá les dejo una linda anécdota, de alguien que tiene Óscars. Si tenés 2 minutos, leelo. Vas a querer YAAA venir a buscar el tuyo!!
Disponemos de Oscar Atigrados, Cobre y Albinos.
TE ESPERAMOS!!!
PORQUE UN PEZ OSCAR?
Es la pregunta que muchas veces me han hecho cuando afirmo que entre los peces mi mascota favorita es uno de ellos. Y es que, cualquier poseedor de uno de estos maravillosos animales entiende el porqué de esta afirmación.
Si existe una clase de pez en el mundo capaz de ser considerado una verdadera mascota, es el Oscar. Basta observar un Oscar adulto por unos minutos para darse cuenta que se trata de una criatura especial, un ser con gran curiosidad que lo observa a uno de vuelta, un ser con personalidad propia.
Uno se da cuenta de que el pez, a diferencia de casi todos los demás peces, no solo se dedica a Buscar comida o flotar por ahí con la mirada fija. Está observando lo que ocurre en su entorno, está usando su incesante curiosidad para aprender, para entender lo que ocurre en su mundo.
Si a alguna especie de pez puedo llamar inteligente, ese es el Oscar. Y cuando hablo de inteligencia, por supuesto, estoy hablando de una clase de inteligencia relativa a los peces, que no puede compararse, por ejemplo, a la desplegada por un perro u otro mamífero. Me refiero a una clase de inteligencia que destaca al Oscar de todos los otros peces y lo coloca en una categoría aparte.
Por mencionar ejemplos, el Oscar como cualquier dueño sabe, es capaz de reconocer a su propietario y reaccionar ante su cercanía de una manera similar a la que lo haría un perro, y eso no siempre porque tenga hambre, sino como demostración de interés o como una forma de manifestar que reconoce a la criatura con la que convive. Otro ejemplo sería la gran habilidad que demuestran para aprender trucos sencillos a cambio de ser recompensados con comida, cosa inusual en casi todos los demás peces que existen. No hace mucho tuve la oportunidad de observar a un Oscar jugando al fútbol con una pequeña pelota y una portería en miniatura, anotando gol como todo un campeón. Cuando se lo cuento a algunas personas, creen que he tomado o fumado algo extraño, pero es absolutamente cierto, y cualquiera puede ver un video similar en youtube, y otro de un Oscar pasando por un aro acuático como un pequeño cirquero.
Pero independientemente de esos sencillos trucos, existe una razón mas poderosa por la cual este singular e interesante pez es considerado por miles de aficionados como una verdadera mascota: su capacidad para demostrar afecto por su dueño, capacidad que lo coloca muy por encima de todos los otros peces de acuario en ese sentido. Cualquier dueño que haya visto y sentido a su Oscar frotarse afectuosamente contra su brazo cuando este mete la mano al acuario para alguna limpieza o cambio de agua, podrá constatar que se trata de una autentica manifestación de afecto.
Y no es porque el Oscar sea el pez de agua dulce más hermoso, o el más espectacular, que ha alcanzado tanta popularidad, sino mas bien por esa capacidad afectiva y su gran personalidad. Si, personalidad. Si observamos, por decir algo, a un grupo de peces dorados, o un cardumen de tetras, veremos que el comportamiento de casi todos los peces es muy similar al de sus congéneres. Los peces dorados por una parte, nadaran por todas partes, boqueando y moviendo sus grandes colas, removiendo la grava y plantas en busca de alimento, por lo general ignorando a todos los demás peces, incluidos sus hermanos. Todos muy similares en carácter y actitudes. Los tetras por su parte, nadarán rápidamente por ahí, en cardumen, persiguiéndose en ocasiones unos a otros, pero todos en grupo, difíciles de distinguir a no ser por sus rasgos físicos individuales. Todos muy similares. Ahora pongamos a tres o cuatro oscares en una gran pecera y observemos. Pronto nos daremos cuenta de que todos y cada uno son diferentes. Todos tienen su propia personalidad bien definida. Esto es evidente incluso entre oscares de la misma camada. Alguno de ellos será audaz y no tendrá miedo a investigar y probar cosas nuevas. Otro será tímido y menos curioso. Otro será agresivo y muy territorial, y quizá otro sea activo y nervioso. Pero algo es seguro: todos serán diferentes entre si.
En estos momentos tengo nueve Oscares en mis acuarios, y todos son muy diferentes entre sí. Todos tienen su personalidad especial. Incluso entre los bebés, de los que tengo tres, cabría esperar que actuaran más o menos de forma similar, pero no es así. Los tres pequeños hermanos albinos que tengo en un acuario, son todos diferentes entre sí, y solo puedo diferenciarlos por su carácter, ya que físicamente son como gotas de agua. Uno de ellos es el líder, y es un chico temerario. Otro es menos audaz pero igual de curioso, y el último es más bien tímido. Si eso es con bebés de dos meses, ya podrán imaginarse a los adultos de año y medio. Son tan diferentes entre sí, como una persona puede ser de otra, y no exagero. En mis 25 años de tener Oscares los he visto gruñones, dulces, egoístas, ermitaños, y hasta tiránicos... Y estoy hablando de peces!
El Oscar es una criatura fascinante que sigue ganando popularidad como mascota y que sin duda lo seguirá haciendo mientras cada vez más personas vayan descubriendo lo interesante que es.
Gracias por acompañarnos.
Tomado del libro: EL GRAN LIBRO DEL OSCAR.
Autor: Leopoldo Bolaños Caho P.
Foto de Elarca Villa Dolores.