09/05/2026
Hoy Mini Patas está de luto.
Nuestra anfitriona, Ummita, nos dejó anoche después de pelearla con muchísima fuerza desde su cirugía.
Sabíamos que podía pasar.
Pero también sabíamos que, si no se hacía la operación, solo había dos caminos: meses o días de incomodidad y dolor, estando totalmente lúcida… o arriesgarnos a darle una oportunidad, aunque las posibilidades fueran pocas.
Elegimos darle esa oportunidad.
Nunca quisimos pensar en una tercera posibilidad: que la cirugía saliera bien, pero que el enorme estrés que sufrió su cuerpito de 16 años, junto con la anestesia, terminara afectando sus órganos.
Ayer tuvo una falla renal que no pudo revertirse.
No sufrió.
Las toxinas hicieron que en sus últimas horas ya no estuviera lúcida, y quizás eso también fue una manera de que no sintiera miedo.
Murió en casa.
Caminaba por el patio junto a Lucas y, simplemente, cayó a mi lado. Sin dolor.
Ummita nació con muy bajo peso y su mamá no quiso amamantarla. Su pronóstico de vida era casi nulo.
Le pusimos toda la garra para que viviera: mamadera cada dos horas, dormirla calentita sobre nuestro pecho debajo de la ropa, cuidarla hasta que abriera sus ojitos.
Cada día fue una batalla ganada.
Y Dios nos regaló 16 años más de su amor.
Estamos profundamente agradecidos.
Pasamos juntas, con sus papás, muchísimos altos y bajos, pero ellos siempre fueron mi sostén, mi energía y mi fuente infinita de amor.
Compartimos no solo la cama durante 17 años los cuatro… compartimos la vida entera, siempre juntos e incondicionalmente a mi lado.
Gracias, Adolfo, porque hace 4 años te sumaste a nuestra familia y entraste a esta manada como si siempre hubieras estado acá.
Adoptaste a Umma como propia. La amaste, la cuidaste y la pusiste como prioridad ante cada dificultad.
Fuiste su papá y vamos a estar eternamente agradecidos por tanto amor.
Hoy nos toca seguir adelante con la guardería junto a Lucas de anfitrión , llegado hace menos de tres meses, pero amado desde el primer momento en que lo vimos.
Un mini loco de apenas 2.800 kg, tremendamente enojado y detractor total de los besos, pero a la vez cariño puro a su manera. lleno de amor para cada persona, niño o perrito que se acerca o comparte su estadía en casa.
Él no vino a reemplazar a nadie.
Pero aun así, con su personalidad de mini toy con autoestima de rottweiler, logra llenar un poquito del enorme vacío que deja Umma.
Te vamos a extrañar muchísimo, Umma querida.
Tengo la seguridad de que tus papás ya te recibieron allá, en el arcoíris, donde los tres vuelven a estar sanos, felices y juntos… cuidándome desde arriba hasta que Dio decida juntarnos de nuevo.
Gracias por tanto amor recibido. Tu cuerpecito ya descansa pero tu presencia sigue en cada rincón.