08/05/2026
Muchas familias llegan a la consulta con una frase que escuchamos con frecuencia, que es además fortalecida por otras opiniones de personas allegadas
“Es viejito… no va a soportar el tratamiento.”
Y es una preocupación profundamente válida. Cuando un perro o un gato acompaña a una familia durante tantos años, el miedo a hacerlo sufrir pesa mucho. Pero desde la medicina oncológica, esa decisión no puede basarse solo en la edad.
El cáncer es una enfermedad fuertemente asociada al envejecimiento. Por eso, la mayoría de nuestros pacientes oncológicos son gerontes. En COV, evaluar pacientes mayores, con enfermedades concurrentes, distintos niveles de fragilidad y necesidades particulares, forma parte de nuestra rutina diaria.
La edad cronológica no siempre representa la edad biológica. Dos pacientes de la misma edad pueden tener reservas funcionales completamente distintas: uno puede presentar enfermedad cardíaca, renal, dolor crónico o pérdida muscular; otro puede conservar buena movilidad, apetito, función orgánica y calidad de vida. Por eso, las decisiones deben apoyarse en una evaluación clínica integral, no en una suposición. La literatura en oncología geriátrica destaca que comorbilidades, fragilidad y síndromes geriátricos pueden modificar las decisiones terapéuticas, mientras que las guías veterinarias de medicina senior recomiendan abordajes sistemáticos e individualizados para detectar riesgos y preservar calidad de vida.
Medicina basada en la evidencia significa no dejar de tratar por miedo.Significa preguntarnos, con criterio médico:
¿Qué tumor tiene?
¿En qué estadio está?
Qué función cardíaca, renal y hepática presenta?
Tiene dolor?
Cómo se mueve, come y descansa?
Cuál es el riesgo anestésico real?
Qué beneficio concreto puede ofrecerle el tratamiento?
Ese beneficio mejora o preserva su calidad de vida?
A veces la mejor decisión será una cirugía. Otras veces, un tratamiento médico, electroquimioterapia, control del dolor, cuidados paliativos o seguimiento clínico. Lo importante es que esa decisión no nazca del prejuicio de “es viejito”, sino de una evaluación seria, completa y proporcional.
En COV, ser geronte no cierra una puerta.