20/02/2026
Ayer jueves por la mañana vivimos una de esas situaciones que, lamentablemente, forman parte de la realidad en una clínica veterinaria.
Nuestra rutina se vio interrumpida cuando una mujer ingresó desesperada, a los gritos, con su mascota en brazos. El animalito acababa de ser atropellado a tan solo unas cuadras.
Tras revisarlo, confirmamos lo que nadie quiere escuchar: ya había fallecido.
Ante la noticia la tutora se descompensó en una crisis de nervios debido a tan horrible pérdida.
En ese momento, de manera fortuita, se encontraba en la clínica Junto parte del equipo de Bienestar Animal de La Costa.
Al presenciar la escena, no dudaron en ponerse a disposición. Brindaron contención, acompañamiento y palabras necesarias en medio del shock. Un gesto que, habla de una profunda empatía y compromiso humano.
Cuando la situación comenzó a normalizarse, la mujer —todavía en estado de desesperación— nos contó que su hija, una niña de no más de 11 años, había quedado en el lugar del accidente, a dos cuadras, ya que ella había salido corriendo con su mascota en brazos.
Inmediatamente, integrantes del equipo de salieron en su vehículo a ubicarla, al llegar se encontraron con otra muestra de humanidad. La menor estaba siendo contenida por una vecina de Sta Teresita quien presenció lo ocurrido y decidió quedarse acompañando, incluso se aseguró personalmente de acercarla a la veterinaria para que se rencuentre con su mamá.
Más tarde logramos comunicarnos con el padre de familia y contarle lo sucedido.
Lo que queremos destacar hoy es más allá de la tristeza y de lo doloroso de la situación hubo muestras de empatía y solidaridad. Hubo personas que eligieron actuar!
La empatía de Eva, su equipo y el actuar de esos vecinos que no se desentendieron ante una situación tan desagradable.
Está familia que estaba de visita, atravesó una pérdida enorme, pero también pudo encontrarse con una comunidad que respondió.
La solidaridad no borra el dolor, pero lo abraza, lo acompaña y lo hace un poco más llevadero.
Ayer fue un día difícil , pero también fue un recordatorio de que todavía hay personas que eligen ayudar y eso merece ser contado.