01/04/2026
Para mi valiente Merlín
Hay duelos que se llevan en el alma y que pocos logran dimensionar. Hoy me toca despedir a mi compañero, mi “bebey”, mi pequeño bulldog francés que nos enseñó lo que significa la verdadera resistencia.
Fueron casi dos años de pelea constante contra un diagnóstico feroz. Merlín demostró una valentía que me dejó sin palabras, luchando día a día contra ese mastocitoma que no le dio tregua, hasta que finalmente su cuerpo decidió que era momento de descansar.
Como médica veterinaria, la ciencia me dio las herramientas para cuidarlo, pero también me dio la condena de conocer el final antes de que llegara. Estos últimos días han sido de una angustia silenciosa, sabiendo exactamente hacia dónde caminábamos. Tener ese conocimiento técnico no hizo que me doliera menos; al contrario, hizo que cada último suspiro pesara el doble.
Hoy atravieso un duelo profundo. Si me ven distante, con la mirada triste o el corazón desconectado, es porque una parte de mí se fue con él. Gracias, Merlín, por elegirnos, por pelearla tanto y por permitirme ser tu humana hasta el último segundo.
Buen viaje, mi guerrero. Ya no hay más dolor.