11/09/2018
Chau Matías; tu serás mi eterno anfitrión más allá de esta jodida vida. Allí disfrutaremos juntos eternamente.🤐🤐🤐😥😥😥
Matías nos ha dejado.
Matías había perdido peso en este último mes y ayer comenzó a sangrar por la nariz, las radiografias y ecografía no mostraban nada anormal. Y ayer quedábamos a la espera del resultado de las analíticas.
A pesar de todo Matías parecía tener fuerzas para seguir adelante, pero esta noche ha empeorado a pesar de la medicación y su vida se escapaba a sólo unos metros de la puerta de la clínica veterinaria cuando lo llevábamos de urgencia.
Es triste saber que pasó tantos años viviendo en un pequeñísimo espacio, y solo unos meses sintiéndose libre.
Aún recordamos la primera vez que lo vimos, atado con una pequeña cuerda por el cuello que le impedía llegar al cubo de agua.
Matías pasó toda su vida en un circo, y solo dejaba su pequeño recinto para repetir los movimientos de su espectáculo, que le obligaban a realizar, una y otra vez.
Cuando Matías llegó al Santuario nos dimos cuenta que había perdido la ilusión tras años encerrado. Su mirada parecía indiferente, sin el brillo de quien desea vivir. Pero estos meses Matías ha dado la bienvenida a nuevos compañeros, de la misma manera que se la dieron a él cuando llegó y su espíritu cansado había renacido.
Ha recorrido los bosques y barrancos del Santuario, sintiendo la tierra mojada bajo sus pezuñas, el tacto de las ramas contra sus cuernos, las siestas bajo el sol del verano, el sabor y el olor de decenas de plantas qué tal vez nunca imaginó saborear...
Le gustaba separarse del grupo y explorar él solo durante horas antes de regresar junto a sus compañeros. La vida le debía muchas cosas a Matías y creemos que él se las ha cobrado en estos meses, conociendo lugares y amigos que le hicieron recuperar la ilusión. Podías verlo correr bajando por la ladera a la carrera, a pesar de su artrosis, y luchar cuernos con cuernos con los más jóvenes.
Querido Matias, ¿qué te hicieron? Creyeron que tenían derecho a humillarte y obligarte a realizar esos estúpidos ejercicios una vez tras otra para entretener a gente sin corazón…Pero lo que no sabían es que era su final, que nadie quiere ver animales humillados y que tú ibas a ser libre y feliz después de tanto años sufriendo.
Pero una vida de esclavitud deja unas secuelas de las que no se puede escapar. Matías era anciano y su salud se había deteriorado en el último mes. Su vida estaba sentenciada desde antes de abandonar el circo y llegar al Santuario.
Matías, querido amigo, te vamos a echar de menos. Ojalá la vida hubiera sido más justa y te hubiera permitido quedarte más tiempo aquí y ojalá nadie tenga que volver a pasar por lo mismo que tú.
Tal vez ahora te reencuentres con todos aquellos compañeros que perdiste.
Esperamos haberlo hecho bien.
Te llevamos en el corazón. Que la tierra te sea leve.