09/12/2020
Educar Sin Castigar
Cuando premiamos o castigamos modificamos la conducta porque el perro espera ese premio o ese castigo.
Esto lleva a que la nueva conducta se va a mantener siempre y cuando se mantenga el castigo, o el premio.
Es importante entender que el condicionamiento operante es un aprendizaje asociativo, esto quiere decir que el perro no entenderá por qué la conducta está bien o mal, simplemente sabrá que a determinada conducta le siguen determinadas consecuencias.
Cuando educamos no buscamos moldear al perro a nuestro antojo, sino que buscamos que desarrolle el potencial propio de su especie dentro de las posibilidades ambientales en que se encuentra y alcance la mayor destreza y habilidad social posible para moverse en el mundo que lo rodea. Éste es el objetivo de la educación.
Consecuencias del castigo:
Si desaparece el castigo, la conducta negativa volverá a aparecer. Esto nos muestra que no existe un aprendizaje sobre lo que está bien o mal hacer.
Posible aparición de indefensión aprendida. Si al perro no se le presenta junto al castigo una conducta alternativa, puede que se vea incapaz de encontrarla por sí mismo y se paralice.
Cuando los castigos son violentos, pueden surgir consecuencias fatídicas en ese perrito ya que puede ocurrir que tengamos que aumentar el castigo porque ya no tenga el “efecto deseado”. Y yo me pregunto: ¿hasta dónde puede llegar? Ni hablemos de las secuelas emocionales y el estrés que le producirán.
Y por último, asociar el castigo a la persona y no a la conducta. En estas ocasiones, el perro no reducirá la frecuencia de su conducta, sino que evitará a quien le administra el castigo. Y eso ¿En qué lugar nos deja a la hora de querer mantener un vínculo sano y feliz con nuestros perros?
La pregunta es muy sencilla ¿Querés tener un perro para amarlo y cuidarlo o para que te tenga miedo y viva reprimido y sometido a tu “voluntad”?
Violentar y someter no debería ser nunca una opción, pero menos a esta altura de la historia dónde ya está harto comprobado los efectos negativos que conlleva. Como sus tutores debemos protegerlos y ayudarlos a volverse lo más competentes y felices que sea posible.