11/12/2022
Micotoxinas 2da. Parte
Además de estas reglas también es necesario aplicar un poco de sentido común. En un silo las partes más claramente dañadas deben ser descartadas, pues además de las toxinas pueden tener otros compuestos que afecten a los animales y, posiblemente, el consumo sea bajo, de modo que deberíamos muestrear la parte que realmente van a comer los animales. Las micotoxinas se pueden generar tanto en el campo, en los granos sobre la planta como en la poscosecha, durante el almacenamiento.
En el caso de los silajes las micotoxinas se producen en el campo pues los hongos son aerobios y no crecen en el silo si está bien confeccionado. El muestreo de un silo bolsa no es difícil porque se pueden sacar varias muestras a lo largo de la bolsa tapando luego los lugares de muestreo. En un silo tipo trinchera estamos limitados a muestrear el frente abierto, siendo necesario repetir los análisis a medida que el frente avanza y el silo se achica.
2- Las micotoxinas se depositan en los tejidos, cuando esta acumulación alcanza ciertos niveles, produce efectos crónicos y este proceso lleva tiempo. De modo que cuando alguien se acerca a un laboratorio diciendo: “les di esta comida y al tercer día aparecieron muertos” podemos asegurar que, en ese caso, no se trata de micotoxinas.
La toxina M1 pasa a la leche
En el caso del tambo hay tres micotoxinas que debemos tener en cuenta, aflatoxinas, zearalenona y deoxyvalenol o DON. Las más conocidas, como ya dijimos, son las aflatoxinas que causan daños en el hígado, afectando la producción y ocasionando pérdidas de peso en las vacas. De todas las aflatoxinas la que genera el mayor problema es la toxina M1, dado que pasa a la leche y puede afectar a las personas que la consumen. Algunas empresas lácteas realizan un estricto control de la aflatoxina M1 en leche. En caso de hallarse la toxina en leche es necesario analizar los alimentos que recibe la vaca para saber donde se originó.
La tolerancia a la presencia de micotoxinas varia según la especie
En el cuadro Nº 1 se observan los valores máximos de aflatoxina permitidos por la FDA (Food and Drug Administration de Estados Unidos) para distintas especies. Como se puede observar en dicho cuadro, la tolerancia en leche es muy baja por la gran cantidad de agua que tiene la leche. Si la llevamos a materia seca, asumiendo 12,5% de materia seca en la leche obtenemos un valor de 4,0 ppb, muy razonable si se tiene en cuenta que los que más leche consumen son los niños de corta edad. En cuanto a los animales vemos reflejada en la tabla la ya mencionada mayor susceptibilidad de los jóvenes y la resistencia de los rumiantes.
En el caso del pellet de algodón la tolerancia es alta porque es muy difícil conseguirlo con bajos niveles de toxina pero se especifica:”como ingrediente”, de modo que con un pellet con 300 ppb usado al 10% de la ración, esta última tendrá sólo 30 ppb.
Las consideraciones sobre el pellet de algodón son válidas para la semilla.
Las micotoxinas deprimen el sistema inmunológico de los animales
Es difícil describir los síntomas que produce la ingestión de micotoxinas pues si bien hay síntomas específicos son también inmunosupresoras, de modo que dejan la puerta abierta para la aparición de diversas infecciones. Y muchas veces la ingestión subclínica pero prolongada puede causar importantes pérdidas de producción sin la manifestación de otra sintomatología.
La zearalenona afecta la reproducción
Hay otras dos micotoxinas a tener en cuenta en la explotación lechera, son producidas por el hongo Fusarium. Una es la zearalenona, que tiene una estructura química que hace recordar a la de las hormonas sexuales lo que le hace tener efecto estrogénico; actúa afectando la reproducción, desde generar una pubertad fuera de tiempo en las terneras hasta desarreglos en el área reproductiva que pueden llegar a abortos o infertilidad. La otra es el deoxyvalenol o DON, también llamada vomitoxina pues produce vómito en los cerdos. El principal efecto del DON es una disminución de la producción láctea. En el cuadro Nº 2 se encuentran las tolerancias para zearalenona y DON.
La presencia de más de una micotoxina puede aumentar la capacidad de daño
Es común que en una misma muestra se hallen varias micotoxinas pues los requerimientos de humedad y temperatura necesarios para el crecimiento de los hongos son similares en varias especies. Hoy se sospecha que existan efectos sinérgicos, es decir, que la presencia de una potencie los efectos de la otra.
Dos estrategias frente a la presencia de toxinas
La pregunta clave es ¿qué hacemos si los análisis dan resultados positivos? Se pueden hacer dos cosas y debieran hacerse las dos.
1- Disminuir el consumo de micotoxinas por parte de los animales, disminuyendo la participación del alimento en la dieta. En el caso de los granos esto se logra mezclándolos con otros, en el caso de los silajes sustituyéndolos parcialmente por otros alimentos.
2-Agregar a la ración secuestrantes de micotoxinas, son substancias que adsorben las toxinas y evitan su absorción dentro del tracto digestivo del animal. Hay dos tipos de substancias con este efecto. Las más comunes son arcillas o tierras de diatomeas de partículas muy pequeñas con gran acción de superficie que adsorben sólo las aflatoxinas. Casi todas las empresas que comercializan estos productos ofrecen una versión “plus” que contiene fracciones de levaduras y pared celular bacteriana, de mayor efectividad como secuestrante y que controlan casi todos los tipos de micotoxinas.
Existen otras micotoxinas además de las mencionadas, todas pueden afectar al ganado lechero, pero hemos pasado revista a las tres más frecuentes.
En síntesis:
La presencia del hongo no asegura que la toxina esté presente y esta, a su vez, puede estar presente sin que esté el hongo, la única forma de tener la certeza es realizando los análisis de laboratorio correspondientes.
Las micotoxinas provocan variados síntomas, deprimen el sistema inmunológico permitiendo la entrada a múltiples enfermedades, algunas afectan la reproducción.
Ante la presencia de micotoxinas en un alimento de debe disminuir el consumo del mismo por parte de los animales y agregar a la ración secuestrantes de micotoxinas