29/08/2013
A modo de celebración de este día, compartimos un fragmento del libro “100 Árboles Argentinos” de Eduardo Haene y Gustavo Aparicio:
Con entusiasmo, queremos invitarlo a:
sorprenderse con mil detalles interesantes,
experimentar con el cultivo de árboles nativos,
estar abiertos para incorporar estas especies a los ejemplos usados en los colegios,
tocar y saborear,
meterse en el monte en busca de tal o cual árbol,
caminar por la naturaleza en silencio,
sentir la sombra de un algarrobo al mediodía,
oler la fragancia de los espinillos,
asombrarse con la belleza de lo simple,
curiosear en bibliotecas en busca del pasado,
preguntar a los mayores sobre historias de árboles,
emocionarse con el contacto de un árbol anciano,
entender que ahora lo importante en la vida puede ser plantar un árbol nativo,
buscar el árbol que nos refleje en toda su “personalidad”,
trepar si hace falta, jugar si nos viene en ganas sobre las raíces del ombú,
no ofenderse si le decimos cabito al pecíolo,
preocuparse por el destino de los últimos relictos de montes nativos de algunas formaciones naturales,
darse cuenta que vale la pena luchar por cada bosque que tenga importancia en nuestro patrimonio natural-cultural,
saber buscar dónde están nuestros pares que harán estas gestiones más amenas y divertidas,
disfrutar de cada logro a favor de un nuevo árbol respetado o la creación de una reserva natural,
pensar y repensar debajo de un árbol cómo transmitir mil detalles interesantes de estos vegetales,
cuidar sin vergüenza todos los días el árbol de la calle,
dejar que los árboles nos mimen con su frescura y regalos,
disfrutar de las aves y las mariposas que nos traigan los árboles nativos,
caminar con el mayor de los placeres sobre los pisos cubiertos de flores caídas
perdonar el aseo de la vereda en esos días en que llueven flores.
En fin, permitirse algunas emociones.
(Aparicio, Gustavo; Haene, Eduardo. 100 Árboles Argentinos. Buenos Aires: Ed. Albatros, 2001.)