13/06/2026
San Antonio de Padua, conocido también como San Antonio de Lisboa por el lugar donde nació (Portugal en 1195) , perteneció a una familia de origen noble. Su nombre secular fue Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo. De niño fue consagrado a la Santísima Virgen.
En su adolescencia temprana estuvo rodeado de frivolidades que supo bien rechazar después, ayudado por la gracia de Dios. La consecuente experiencia de libertad iría forjando una amistad sincera con el Señor, que duraría toda la vida.
Como los buenos amigos se tratan con frecuencia, el futuro Antonio no perdía oportunidad para ponerse de rodillas frente al Santísimo Sacramento.
A través de la oración entendió muy bien que sólo Dios fortalece.
Aprendida la lección, a los 15 años ingresó a los Canónigos Regulares de San Agustín; aunque diez años más tarde ingresaría a los Frailes Menores Franciscanos.
Fernando” fue admitido en la Orden Franciscana a inicios de 1221; entonces, cambiaría su nombre por el de “Antonio”. Pronto, el novel fraile participaría en Asís (Italia) en el capítulo general de la Orden y más adelante sería enviado a predicar por pueblos y ciudades.
Exhausto y enfermo, hacia el final de sus días, el santo se retiró a los bosques de las afueras de Padua para reponerse y orar. Viendo que el fin era inminente, pidió regresar, pero solo llegó hasta los límites de la ciudad.
El 13 de junio de 1231, Antonio recibió los últimos sacramentos, entonó un canto a la Virgen con dificultad y, antes de partir a la Casa del Padre, dijo sonriente: "Veo venir a Nuestro Señor". Tenía solo 35 años. Fue canonizado por el Papa Gregorio IX antes de que transcurra siquiera un año de su muerte, y declarado Doctor de la Iglesia en el siglo XX por el Papa Pío XII.