16/09/2012
Esta mañana, en el tumulto de las ciudades, en el silencio del monte, entre ríos casi secos y en medio de la inmensidad del océano, durante un instante, breve pero intenso, un escalofrío ha recorrido nuestra espalda hasta la nuca, y ahí ha residido otro instante más. La mayoría nunca sabrá qué lo ha originado. Nunca sabrán que en un remoto lugar del centro de España, entre una multitud de asesinos ebrios de alcohol y no de valor, Volante ha fallecido. El viento arrastra un gemido triste, llora su pérdida. Llora el fracaso.
Hoy 11 de Septiembre, vosotros Tordesillanos, asesinos y cobardes, habéis escogido. En vuestra mano estaba la decisión de apoyar la justicia y la vida… Pero vuestro corazón es oscuro. Y oscuro será vuestro destino.
Os han hablado de nosotros, los guerreros de la vida, los custodios de los corazones puros, y os han contado que sentimos miedo. Eso es cierto. Tememos las herramientas destructivas que los poderosos utilizan contra las minorías. Tememos la represión, tememos la impunidad de la que gozáis en vuestras tierras en las que todo vale.
Os han hablado de nosotros y os han contado que somos pocos. Eso también es cierto. Lo habéis visto hoy, el dragón de mil cabezas sólo blandía cien, y de sus fauces no escapaba un fuego que os hiciera temblar. Pero si os han contado que hablamos por hablar, si en algún momento alguien se jactó de que los custodios de los corazones puros quiebran su palabra como se quiebra la rama de un olivo, es que os han mentido. Hicimos una promesa, asesinos oscuros. Nuestros labios no se despegan sin motivo. Porque jamás prometemos aquello que no estamos dispuestos a cumplir. Volante ha mu**to. Así que apretad bien los pies sobre el suelo, porque vamos a hacer temblar los cimientos de Tordesillas. Sentiréis el miedo, como Volante lo ha sentido.
Los viajeros no querrán saber nada de Tordesillas, el pueblo ma***to, los asesinos de corazón oscuro. Creéis que poseéis la fuerza… Esperad a ver lo que el dragón de mil cabezas es capaz de hacer.
No llegará dinero a Tordesillas, porque nadie apoya la barbarie ni la crueldad. Cesará la actividad, y cuando las corporaciones retiren las inversiones de vuestras tierras, cuando empecéis a vagar en la indigencia, entonces recordaréis que en vuestra mano tuvisteis evitar el ocaso de vuestro pueblo. Seréis repudiados por aquellos que ahora dicen amaros… Os darán la espalda, lo harán los poderosos y los débiles.
Emigraréis, porque la hambruna azotará Tordesillas. Y las astas de Volante perforarán vuestros corazones cuando vuestras tradiciones y vuestra historia perezcan en el pozo negro del olvido.
Al parecer os han contado que hablamos por hablar y los habéis creído. Pronto comprenderéis que nuestra promesa arrastra el poder del dragón de mil cabezas.
Volante ha mu**to. Ahora es nuestro turno.