27/05/2026
Cuando mi Bulldog Francés se haga viejito…
No quiero olvidar quién fue.
No quiero olvidar al perro que corría hacia mí cuando llegaba a casa, como si no me hubiera visto en años.
No quiero olvidar al que me seguía por toda la casa, al que se acostaba cerca de mí, al que me miraba con esos ojos enormes como si yo fuera lo más importante de su mundo.
Porque un día, quizás, ya no correrá igual.
Tal vez dormirá más.
Caminará más lento.
Se cansará antes.
Se confundirá en lugares que antes conocía.
Tardará más en levantarse.
O tendrá accidentes dentro de casa porque su cuerpo ya no responderá como antes.
Y cuando ese día llegue, espero tener el corazón suficiente para no enojarme.
Porque él nunca se enojó conmigo cuando yo llegaba cansado.
Nunca me abandonó cuando yo estaba triste.
Nunca dejó de buscarme cuando yo no tenía mi mejor día.
Él estuvo ahí.
En silencio.
Con su respiración fuerte.
Con sus ronquidos.
Con su carita arrugada.
Con esa forma torpe, intensa y hermosa de amar.
Así que cuando se haga viejito, no quiero verlo como una carga.
Quiero verlo como lo que realmente es:
el mismo compañero de siempre, pero con más años en el cuerpo.
Si camina lento, caminaré lento con él.
Si necesita ayuda, lo ayudaré.
Si se equivoca, tendré paciencia.
Si duerme más, cuidaré su descanso.
Si ya no puede hacer todo lo que hacía antes, le recordaré que no necesita hacer nada para merecer amor.
Porque el amor no envejece.
Solo cambia de ritmo.
Y si un Bulldog Francés pasó sus mejores años amándote con todo su corazón…
lo mínimo que merece es que tú estés ahí cuando su mundo empiece a ir más despacio.
Cuida de quien siempre estuvo contigo.
Porque para ti fue una etapa de tu vida.
Pero para él, tú fuiste toda su vida. 🖤🐾
Lara's Bulls 🩶