25/03/2019
Evitar que Continúe la Absorción de la Toxina
Lo primero que debe observarse según Bush, B. (1982) es si el animal presenta algún tipo de flictema, cambio de color en la lengua y/o labios, olor característico o si se lleva las patas a la boca como signo de dolor, ya que esto podría ser indicativo de que ha ingerido algún tipo de corrosivo o producto derivado del petróleo, lo que daría lugar a un procedimiento diferente, ya que inducir el vómito en presencia de un corrosivo podría expandir el área de tejido dañada.
Si la ingestión se ha producido con entre 1 y 3 horas de anterioridad, se tiene la seguridad de que no se trata de sustancias de naturaleza corrosiva o derivados del petróleo y el animal no se encuentra inconsciente, semi-inconsciente ni tiene dificultad para respirar (para evitar neumonía por absorción), se puede administrar un emético para inducir el vómito.
Puede administrarse agua oxigenada por vía oral, 1ml por kg. Una vez el animal llegue a la clínica y si aún se encuentra dentro del tiempo recomendado para la emésis, el veterinario podría indicar la administración de apomorfina en caso de tratarse de un perro, o xilacina si se trata de un gato. Aunque también podría realizar un lavado gástrico o la administración del carbón vegetal activado, que es un absorbente muy eficaz muy recomendado en casos de intoxicación. El carbón activado funcionaría como un neutralizador del tóxico en el aparato digestivo, como lo reseñan Lorgue, Lechenet y Rivière (1997); como también desaconsejan la administración leche al animal, ya que esto “favorecería la absorción gastrointestinal de los tóxicos liposolubles” (p.21). Por el mismo motivo, el aceite y el sulfato de cobre son desaconsejados como eméticos.