17/06/2026
Regreso del Pantanal con sentimientos encontrados. Aún con la tristeza de haber perdido mi cámara un día antes del viaje, decidí seguir adelante y no renunciar a una experiencia que llevaba mucho tiempo esperando. Esta vez no pude registrar imágenes con cámara propia, pero descubrí algo igualmente valioso: la oportunidad de poner mis conocimientos al servicio de otros. Durante el recorrido, tuve la satisfacción de ayudar a colegas fotógrafos de naturaleza a buscar el ángulo correcto, esperar ese momento mágico para presionas el obturador, interpretar comportamiento de la fauna silvestre y aprovechar momentos irrepetibles en el humedal más famoso de Suramérica.
El Pantanal me recordó que la conservación, la observación de aves y el turismo de naturaleza son esfuerzos colectivos. Más allá de la fotografía, regresé inspirado por la forma en que Brasil ha sabido convertir su riqueza natural en una fuente de identidad y oportunidad de desarrollo económico local.
Vuelvo a Venezuela con nuevas ideas, aprendizajes y renovadas energías. Nuestro país posee algunos de los paisajes y aves más extraordinarios del planeta, y cada viaje reafirma mi convicción de que podemos consolidarnos como uno de los grandes destinos de aviturismo del mundo.
Mientras sigo haciendo presencia para que el CICPC recupere mi equipo robado en Venezuela, seguiré trabajando, como lo he hecho durante décadas, para promover nuestra biodiversidad, formar jóvenes guías y mostrar que la naturaleza venezolana es un patrimonio capaz de fortalecer conocimiento, generar bienestar y sembrar esperanza.
A veces un viaje no se mide por las fotografías que uno trae en el bolsillo, sino por las ideas, las amistades y la inspiración que trae para construir algo mejor. ¡Y de eso, el Pantanal me regaló mucho!
Monto este reel mientras comienzo mi regreso a mi querida Venezuela.