12/11/2025
😺Mystic y la pequeña Peluchita 🐶
Página 1: El Misterio del Bosque
En un bosque profundo donde los árboles parecían conversar entre ellos con el viento, vivía Mystic, una gatita negra de ojos brillantes. Su pelaje era tan oscuro que, cuando se quedaba quieta, parecía parte de la sombra misma. Pero aunque muchos en el bosque le temían, Mystic tenía un corazón curioso y valiente.
Página 2: Un Llanto Pequeñito
Una mañana, mientras caminaba cerca de un río pequeño, Mystic escuchó un sonido suave, como un llanto pequeñito. Se acercó con cautela y ahí encontró a una perrita diminuta, negra también, con el pecho y la barbilla blancas como copos de nieve. Era una mezcla de Pequinez con Shih Tzu, peludita, con ojitos dulces y brillantes, pero llena de miedo.
Página 3: La Promesa Felina
—¿Estás bien? —preguntó Mystic.
La perrita tembló, pero levantó la mirada.
—Me... me llamo Peluchita. Me perdí.
Mystic se sentó a su lado, enrollando su cola con elegancia de felina experta.
—No te preocupes. Yo también he estado sola. Caminemos juntas.
Y así comenzó su aventura.
Página 4: El Corazón Valiente
El bosque no siempre era amable. A veces el viento rugía, otras veces la noche traía ojos brillantes entre los arbustos. Pero Mystic era ágil y astuta, con su valentía de he***na, y Peluchita era valiente a su manera: aunque pequeña, ladraba con fuerza cuando algo las sorprendía.
Cruzaron un puente viejo que crujía al paso, subieron colinas cubiertas de hojas doradas y durmieron bajo árboles que parecían catedrales verdes.
Página 5: Magia Silenciosa
Compartieron comida, miedos… y también risas (sí, las risas de los animales existen: se sienten en el corazón, no en la boca).
Una noche, cuando ya casi se rendían, vieron a lo lejos pequeñas luces parpadeando, como luciérnagas atrapadas dentro de estrellas.
Página 6: El Olfato de la Esperanza
—Eso… eso es un pueblo —susurró Peluchita.
Mystic inclinó la cabeza.
—Vamos.
El pueblo era pequeño, tranquilo, de casitas con techos de tejas y chimeneas humeantes. Pero lo más importante: olía a pan recién horneado… y a seguridad.
Página 7: Lorenita
Ahí, en una calle tranquila, estaba Lorenita, una chica de sonrisa cálida y ojos que parecían entender el alma.
Cuando vio a Mystic y a Peluchita, no dudó. Se arrodilló en el camino, extendiendo las manos como si ellas ya hubieran sido esperadas desde siempre.
—Las estaba buscando —dijo, aunque nunca se habían visto.
Página 8: El Nuevo Hogar
Mystic se acercó primero, rozando la mano de la chica con la cabeza. Peluchita se acurrucó junto a su pierna.
Y así, sin grandes palabras, sin papeles ni rituales, se formó una familia.
Desde ese día, la gatita negra y la perrita peludita ya no tuvieron que sobrevivir… simplemente vivieron: durmiendo sobre mantas tibias, explorando patios soleados, y amando con la misma intensidad con la que se encontraron en aquel bosque lejano.
😺❤️🐶
🇵🇪