03/01/2026
Para muchos, quizá la mayoría, esto representa alegría y entretenimiento.
Representa años y años de costumbres el utilizarlo durante un festejo, sobre todo en "los mas importantes", fiestas religiosas, navidad, año nuevo y cualquier otro evento que parezca necesitarlo.
Desde niños vemos como los jóvenes mayores y los adultos disfrutan con ellos, aprendemos a entenderlo como una representación de diversión, de disfrute, lo queremos imitar, queremos ser parte de ello.
Por todo lo anterior es difícil tratar de luchar contra algo que de inicio parece simple, parece inocente, que mientras tengas cuidado de no lastimar a nadie, no hay problema en utilizarlos.
Pero si existe quien los padece, si existe a quien le duele, si existe quienes sienten un miedo incontrolable cada vez que ese sonido los alcanza.
Y no importa la distancia, no importa que estés lo suficientemente lejos, existe quien a pesar de que no parezca un sonido muy estridente, al escucharlo a la distancia, no podrá controlar la necesidad de esconderse, de buscar un lugar seguro, de huir desesperadamente, de quejarse sin control.
Y de esta manera, veremos con sufrimiento a un ser que tiembla, que abre los ojos en un signo evidente de dolor, a un ser que puede correr sin lógica ni sentido y perderse, a veces para siempre, quedando sólo en un lugar desconocido, lejos de los seres por los cuales sentía amor, cercanía y pertenencia.
Acabamos de pasar nuevamente esa época, donde seguimos utilizando pirotecnia y a pesar de todos los medios con los que hoy contamos para hacernos consientes, seguimos dejándonos llevar por nuestras costumbres.
Para los seres humanos son sólo algo divertido para hacer, son sólo unos segundos viendo esa explosión, entre una mecha desapareciendo y el olor a pólvora; para ellos, para los animales de todo tipo, es terror, desorientación y peligro.