01/04/2026
Un vecino lo vio todo.
Un carro se detuvo, bajaron una bolsa con sus cosas… y lo dejaron ahí. El perro no corrió, no ladró… solo se quedó mirando cómo se iban.
Pasaron horas… y él seguía en el mismo lugar.
Cada vez que escuchaba un carro parecido, levantaba la cabeza. Se acercaba a la bolsa, la olía, y volvía a acostarse encima… como si cuidara lo único que le quedó.
No era que no pudiera irse…
era que no quería.
Hasta que alguien decidió acercarse.
Al principio no confiaba, no se movía, solo miraba la calle… esperando. Pero con paciencia lo cargaron junto con su bolsita… y se lo llevaron.
Dicen que ahora está a salvo… pero aún, a veces, se queda mirando la puerta.
Como si en el fondo… siguiera esperando a quien nunca volvió.