21/04/2021
Mi perro no es mi hijo.
Tengo un perro al que amo y que a diferencia de un hijo, nunca será mayor de edad mentalmente, no se irá de casa y no me cuidará cuando sea anciana, nunca será independiente, ni autosuficiente: siempre va a necesitar de mí para comer, beber o simplemente hacer un poco de ejercicio.
Nunca será adolescente y no oiré las frases típicas de esa edad como: “odio que seas mi mamá “ o “tú no me entiendes” . Pero tampoco escucharé nunca un “te quiero”, “gracias”, “te necesito”. No me juzgará y no cuestionará mis ideas, ni mis decisiones.
A diferencia de un hijo, nunca veré ningún gesto o actitud que haya heredado de mí. Sin embargo, veré a mi perro crecer y envejecer. No sólo seré quién cuidará de él en esta etapa, sino también seré quien lo verá partir para siempre. Inevitablemente.
Simplemente, este será nuestro destino. Mi perro es un animal, no una persona y mucho menos mi hijo. Pero… a pesar de ello, yo… sí soy su madre.
Una madre es esa persona maravillosa que se sacrifica por sus hijos, que tiene cura, desvelo y preocupación; que cambia su vida por el bienestar de su familia, la que haría cualquier cosa con tal de dar felicidad a sus seres amados. Una madre mima, educa y ama incondicionalmente.
Por todo esto, mi perro no es mi hijo, pero yo sí, soy su madre.
Soy todo lo que tiene, soy el líder de su manada.
No soy su dueña. Para él soy parte de su familia; y siento pena por quienes no logran entenderlo, porque una parte de ellos está dormida y no les permite experimentar esta vivencia, nunca sabrán lo que significa sentir amor por una cosita que no habla, que no madurará y que no se expresa como un humano. Nunca podrán tener lo que yo poseo al observar esa mirada con la que mi perro me lo dice todo.
Madre-Hijo es una conexión natura y, la conexión con un animal no lo es, pues no todos tienen la fortuna de poder vivir esta sensación tan maravillosa.
Mi perro no es mi hijo, pero yo soy su madre y me esfuerzo para que lleve una vida sana, plena y feliz. Mientras que muchas personas no valoran nada, para él soy su “todo”. Y muy en el fondo nunca sabré quién hace más feliz a quién, pero llena mi vida y me honra la dicha de ser su madre.