20/08/2026
Estamos rotxs..💔
Fue en 2014 cuando mi niño llegó al Paraíso. Un pequeño cerdito que saltó de un camión y que, sin saberlo, estaba a punto de convertirse en una parte de nuestra familia, de nuestra historia y de nuestras vidas.
Te crié a biberón, Santi, y creciste junto a Nora. Los dos pequeñitos, jugando a la pelota por la finca, persiguiéndose, compartiendo una infancia que hoy daría cualquier cosa por poder volver a mirar sin que me duela tanto.
Te recuerdo saliendo de la charca con aquella cara llena de barro y viniendo a frotarte contra nosotros para dejarnos fresquitos. Robando las mangueras para hacernos correr detrás de ti mientras recorrías toda la finca con tu cara de pillo y aquella manguera en la boca. Sacando las mantas del porche para llevártelas a tu casa porque, claro, el señor Santi necesitaba redecorar su habitación todas las semanas.
Y también te recuerdo siendo el mayor, envejeciendo y cuidando de los tuyos, separando las riñas entre los perros, poniendo orden cuando alguno se pasaba de listo y hasta llevándole ramas a Meli cuando estuvo malita. Tenías una forma de querer que no necesitaba palabras, Simplemente eras tú mi niño.
Y luego estaban tus ojos cariño... Esa mirada que durante doce años aprendimos a entender. Una mirada que decía muchísimo más de lo que cualquiera que no te conociera podría imaginar. Y durante estos últimos años había una frase que parecía vivir dentro de ellos: “Quiero seguir. Quiero quedarme un poquito más”.
Hace tres años tu esperanza de vida era de seis meses. El cáncer estaba empezando a hacer estragos en tu cuerpo y sabíamos que el tiempo se nos escapaba.
Pero nos regalaste tres años. Tres años que fueron un regalo inmenso. Nosotrxs pusimos todo nuestro amor, todas nuestras fuerzas y todo lo que estuvo en nuestras manos para frenar aquello que te estaba destrozando por dentro, y tú pusiste lo único que podías poner: tus ganas de vivir. Porque tú no querías irte. Querías quedarte. Y si,te quedaste.
Yo ya te veía invencible, Santi. Después de todo lo que habíamos pasado contigo, después de cada susto del que salías, de cada vez que pensábamos que te perdíamos y volvías a levantarte, había empezado a creer que siempre encontraríamos un día más para ti. Otro verano. Otro invierno. Otra charca. Otra manguera robada. Otra trastada que nos haría reír.
Y entonces la vida me ha golpeado para recordarme que no, que nada es para siempre.
Nada, excepto el amor que dejamos en los demás y los recuerdos que construimos juntxs.
Hoy el Paraíso está triste. Se nota tu ausencia en cada rincón. Duele pasar por los sitios donde estabas. Duele buscarte con la mirada por costumbre. Duele saber que ya no vas a aparecer con esa cara de pillo, que ya no vas a venir a buscarnos a pedirnos caprichitos , que ya no vamos a verte salir de la charca cubierto de barro ni vamos a escuchar tus sonidos.
Porque tú no eras simplemente un cerdo. Para otros quizá lo eras. Para nosotros eras Santi. Eras nuestro gordito. Eras familia. Eras doce años de vida compartida, de amor, de risas, de preocupaciones, de cuidados y de recuerdos que ya forman parte de nosotrxs para siempre.
Y ahora tenemos todo este amor aquí dentro y ya no podemos dártelo de la manera en que siempre lo hicimos.
Eso es lo que más duele. Saber que todavía te queremos con toda nuestra alma y que ya no podemos tocarte, abrazarte, cuidarte ni decirte que te quedes un poquito más.
Gracias por haber saltado de aquel camión. Gracias por habernos encontrado. Gracias por dejarme formar parte de ti.
Gracias por cada carcajada que nos regalaste, por cada trastada, por cada mirada, por cada susto y por cada día que decidiste quedarte. Gracias por enseñarnos que el amor no necesita palabras y que la familia es la que la vida te regala y pone en tu camino.
Te vamos a echar muchísimo de menos, Santi. Muchísimo más de lo que ahora mismo sabemos explicar.
Pero qué suerte la nuestra haber podido conocerte. Qué suerte haberte tenido a nuestro lado doce años. Qué suerte que aquel pequeño cerdito decidiera saltar de aquel camión y que el destino te trajera hasta nosotrxs.
Tu cuerpo ya no está aquí, gordito, pero tu vida sí. Está en tu hogar , en nosotrxs, en los animales que cuidaste, en cada rincón que recorriste y en cada historia que contaremos de ti. Está en todas esas fotografías que ahora nos hacen llorar y que algún día, cuando el dolor afloje, nos harán sonreír.
Te quisimos mientras estabas aquí. Te queremos ahora que te has ido. Y te vamos a querer por siempre, siempre..
Porque hay vidas que terminan, pero hay amores que no saben hacerlo.
Gracias por existir, Santi.
Hasta siempre, nuestro gordito,vamos a quererte siempre.. Siempre.. Siempre.. ❤️
Tu esencia siempre permanecera en este hogar.
2014/2026 🕊️ 🐷 ✨