23/08/2026
HOY NECESITAMOS DECIR ALGO QUE LLEVAMOS TIEMPO CALLANDO
ASPETGA es una asociación de vecinos que, hace muchos años, creó un Banco de Alimentos para Mascotas.
Actualmente, casi todo nuestro trabajo voluntario se centra en conseguir y repartir alimento para personas que gestionan colonias felinas y, cuando nuestros recursos lo permiten, ayudar a alguna familia vulnerable con la alimentación de sus animales.
Nuestra realidad actual no es la de hace años.
No tenemos socios.
No tenemos personal.
No tenemos una red de voluntariado.
No tenemos capacidad económica para asumir gastos veterinarios de particulares.
Y, sobre todo, detrás de ASPETGA hay prácticamente una persona.
Una persona que trabaja, que tiene su vida, sus animales, sus problemas, sus obligaciones y también un límite.
En los últimos días una persona nos pidió ayuda económica para afrontar los gastos veterinarios de su perro.
Le contestamos con respeto y empatía. Le explicamos que sentíamos muchísimo la situación que estaba viviendo y, especialmente, lo que estaba ocurriendo con su perro, pero que no teníamos recursos económicos para hacernos cargo de esos gastos, ni tiempo para gestionar una recaudación de fondos.
Desde entonces hemos recibido mensajes privados y comentarios en distintas publicaciones acusándonos de no querer ayudar.
Y hemos llegado al límite.
Sentimos profundamente que esa persona esté pasando por una situación tan dura. Sentimos, sobre todo, que su perro esté enfermo.
Pero ASPETGA no es responsable de que su perro haya enfermado.
Tampoco somos responsables de no disponer del dinero necesario para pagar su tratamiento.
No aceptar un gasto que no podemos asumir no significa falta de empatía.
Significa que no tenemos dinero para hacerlo.
La persona ha sido bloqueada porque no vamos a permitir que continúe utilizando nuestros mensajes privados y nuestras publicaciones para descargar sobre ASPETGA su frustración.
Durante muchos años hemos dedicado tiempo, esfuerzo, dinero y una parte enorme de nuestra vida a ayudar.
Hoy ya no tenemos la capacidad que teníamos entonces.
Y tampoco tenemos las mismas ganas ni la misma ilusión.
Situaciones como esta desgastan todavía más a quien lleva años trabajando de forma voluntaria sin esperar nada a cambio.
Quien vea una asociación detrás de una página de Facebook quizás imagine un equipo de personas, una oficina, voluntariado, financiación y recursos.
Aquí no hay nada de eso.
Hay una persona delante del teléfono intentando mantener vivo un proyecto que lleva muchos años ayudando hasta donde ha podido.
Y esa persona también tiene derecho a decir: hasta aquí.
No sabemos qué ocurrirá con ASPETGA en el futuro.
Quién sabe. Quizás incluso estemos llegando al final de una etapa.
Pero si algún día ASPETGA termina, queremos tener claro algo.
Será después de muchos años haciendo todo lo que estuvo en nuestra mano.
Lo que no aceptaremos es que nadie nos haga sentir culpables por aquello que ya no podemos hacer.