22/04/2026
Tenemos cuatro gatos positivos en leucemia felina que no pueden convivir con el resto en el refugio, y tenerlos aislados hace que se me encoja el corazón, no es justo para ellos. Solo saben querer, ronronear y buscar esa compañía y amor que se merecen.
Leo
La energía hecha gato. Si existiera un campeonato mundial de no cansarse nunca, Leo se llevaría la medalla de oro. Necesita otro gato que aguante sus maratones de juego, porque él solo no se basta para gastar tanta batería. Eso sí, cuando se cansa (una vez cada eclipse), es un amor absoluto, un torbellino adorable.
Philippo
La ternura gatificada. Un día apareció siguiendo a su alimentadora como si dijera: “Perdona, ¿este es el camino a mi nueva vida?”. Tiene la dulzura de un gato que ha conocido lo que es un hogar y lo echa de menos. Es amoroso, dulce y se muere por ratos de mimos y caricias.
Tadeo
El veterano del grupo. Apareció en la puerta de mi casa, salió de debajo de un coche y vino directo hacia a mi, como si supiera que allí encontraría refugio. (spoiler: así fue). En sus ojos se lee la historia de quien ha sobrevivido a demasiados inviernos en la calle y ha pasado hambre. Merece pasar sus últimos años en un hogar calentito donde, por fin, alguien le diga que ya no tiene que pelear más por sobrevivir.
Giorgio (todavía no tenemos foto😅)
El otro veterano del team +FeLV. Ha vivido toda su vida en la calle, pero en cuanto lo rescatamos, decidió que lo suyo ahora es pedir mimos y comida, como si llevara años practicando para la ocasión. Es agradecido, simpático y tiene ese encanto de los abuelitos que saben que cada caricia es un tesoro.
Todos ellos pueden llevar una vida completamente normal. Solo necesitan un hogar donde no tengan que estar aislados, donde puedan ser gatos de verdad: dormir al sol, pedir mimos, robarte el sofá y quererte.
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