27/05/2025
Piro llego a nosotras con una mentira de quién era su dueño. Nos escribió porque había encontrado un perro que parecía perdido pero no podía tenerlo. Investigamos un poco y descubrimos que esa persona había tenido a Piro desde que tenía 45 días de vida, tenía sus fotos y videos donde amaba a ese cachorrito (o eso parecía). Lo trajo atado con una soga y se fue sin mirar atrás. Con el perro a salvo decidimos confrontarlo para entender por qué lo abandonaba de esa manera y saber un poco más de él, tenía nombre: Piro (luego descubriríamos que un poco pirado estaba) y había sido un perro genial durante sus 8 años, pero “ya no podían tenerlo más”. Su historia nos partió el corazón, dejamos a un lado el enojo que estas situaciones nos generan y comenzamos sus estudios para castrarlo y buscarle una familia que lo quiera para siempre. En la vete le descubrieron un tumor así que lo operamos y conseguimos un tránsito donde se recuperó, paseaba y jugaba con otros perros, era un perrito feliz! Y su transitante iba a adoptarlo ya que “habían generado un lazo”. Unos días antes de concretar su adopción, por un mal manejo de esta persona, Piro la mordió y ya nada volvió a ser igual. Fue al refugio y si bien todos se enamoraban de su belleza, cuando contábamos acerca de su carácter, era un perrito genial pero necesitaba distancias, no lo elegían. Y fue así como fueron pasando los años, y el lugar que debía ser un lugar transitorio terminó siendo su hogar final por los últimos 6 años de su vida 😞
Si bien Piro no volvió a encontrar un hogar, siempre tuvo el amor y paciencia de las voluntarias, y sus madrinas sin las cuales nos hubiera sido imposible darle diariamente los cuidados necesarios en cuanto a su salud y cuidados como perro viejito. Amaba las visitas de sus madrinas que siempre lo consentían con premios, pollito y juguetes!
Vola alto Pirito, en el cielo de los Apitas te espera mucho pollito para comer ❤
Queremos agradecer a sus madrinas que nos ayudaron todos estos años con sus gastos y que lo visitaron cada vez que podían para darle comida rica, Ale, Regi, Fede, Tati, Eva, Silvana, Mariela, Diana y Flor.