14/03/2026
El término médico «convulsión» puede definirse de varias formas, pero desde la homeopatía no se trata de un conjunto de síntomas fijo ni clasificado con protocolos estandarizados a seguir. En homeopatía, cada individuo (en este caso, cada animal) padece las convulsiones de manera distinta: con desencadenantes, modalidades y expresiones particulares.
Como decimos en homeopatía, las convulsiones pueden aparecer por un susto intenso, por rabia o ira contenida, por una intoxicación, por un alimento específico, por un padecimiento orgánico o cuando ya existe una lesión tisular en algún órgano (“lesional”, en términos homeopáticos).
Por eso, lo que realmente nos interesa como homeópatas veterinarios es indagar en profundidad:
¿Cuándo comenzaron exactamente las convulsiones?
¿Hubo un desencadenante claro o identificable?
¿Desde cuándo las presenta?
¿Es un episodio aislado o se repite?
¿Con qué frecuencia? (cada semana, cada mes, en determinada estación del año, etc.)
¿Cómo es la modalidad de cada crisis? (hora del día, posición, mejoría/empeoramiento por algo en particular, etc.)
Muchas veces, los pacientes con convulsiones llegan ya intoxicados por medicación alopática administrada de forma indiscriminada, mecánica o con aumentos progresivos de dosis. Entonces surge la pregunta inevitable:
¿Estamos curando realmente a nuestro animal o lo estamos manteniendo dopado?
¿Qué futuro le espera a ese ser?
¿Se va a curar o va a permanecer intoxicado de por vida?
¿Es eso lo que merece nuestro compañero?
¿Así lo queremos tratar?
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